
Resulta que un día en concreto un 29 de junio, antes de entrar a trabajar, una compañera, mientras tomabamos el primer café de la mañana me dijo que cerca de su casa había visto un gato pequeñito al que habían llenado de alquitran, me contó que estaba tieso y se movía con dificultad, Conocedora esta compañera de mi amor por los animales. Ni corta ni perezosa, al mediodia, nos dirigimos a ver la situación del pobre. Al llegar al lugar, (una casa abandonada cerrada con unas puertas de reja) ya lo vsualizamos, y no sólo a él, sino a toda la familia. El dueño de esa propiedad había hecho colocar unas trampas para atraparlos, y en el interior de una, muerto de sed, con la boca abierta, había uno de sus hermanos. Ante la dificultad de la reja, decidimos pedir ayuda a unos obreros que había por la zona. Uno de ellos salto, y dejo al gato libre. Mi Quitrin, estaba escondido, era imposible verle, entre tantas cosas allí abandonadas como tablones, piezas de coches, botes de pintura, etc. Decidimos investigar de quien era la casa y lo conseguimos saber. Allá fuimos. Una señora nos vimo a abrir la reja, y yo me metí veloz a buscarle,,,, lo ví,,,,, fui hacia él,,, lo cogí de la espalda,,,, giró la cabeza y me mordió durante unos segundos no me soltaba el dedo,,,y finalmente cayó al suelo y como pudo escapó.
Ese día tuvimos que irnos sin obtener ningún resultado. Lo único que conseguí fué un dedo sangrando, pero me dolía más no haber conseguido ayudarle.
Continuará....